Un detector de metales eficiente permite localizar objetos compuestos de metal. Funciona gracias a un sistema electromagnético equilibrado que envía ondas a través del disco de detección. Las ondas atraviesan todas las materias y el sistema emite señales en función del metal encontrado. El aparato puede presentar una señal visual o sonora en función de la naturaleza del metal y de su volumen.
Para elegir el detector adecuado a sus necesidades, es necesario considerar diferentes puntos:
- la profundidad de detección;
- el modo de corrección de los efectos del suelo;
- el sistema de discriminación.
La elección de un detector de metales depende de las investigaciones a realizar y del tipo de suelo.
- la profundidad de detección puede variar de 60 cm para los objetos de metal de gran volumen hasta 2 m;
- las piezas con un diámetro de entre 15 y 50 cm son detectables;
- con el modo de corrección de los efectos del suelo, el aparato de detección se vuelve versátil para adaptarse a la playa u otros terrenos mineralizados;
- cuanto más potente es el aparato, más permite realizar investigaciones en profundidad. Expresada en KHz, la alta potencia de un detector de metales asegura una detección de varios metros en el suelo.
Ya sea para principiantes o para profesionales, se debe privilegiar un detector de metales fácil de usar. Las opciones y los ajustes pueden variar en función de los tipos de expedición y de la naturaleza del terreno:
- campos;
- bosques;
- jardín;
- edificio;
- playa.
El precio de un detector de metales varía en función del modelo y de la gama elegida. Disponibles en diferentes formas, los detectores de metales son aparatos de exploración que requieren ciertas técnicas.
Para los principiantes, se deben privilegiar los detectores automáticos. Además, el uso de estos aparatos está regulado por la ley para evitar destruir recursos arqueológicos. En algunos casos, las investigaciones requieren la autorización de los propietarios del terreno.