Estos cobertizos se utilizan para proteger fuera de la casa el contenedor donde se deposita la basura doméstica. Además del mal olor, el hecho de mantener los desechos en el interior puede suponer riesgos para la salud de los residentes. La basura es un caldo de cultivo para los microbios y otros microorganismos patógenos.
Los contenedores de basura modernos suelen estar diseñados para soportar las condiciones del exterior. Sin embargo, estos cobertizos son indispensables para:
- no restarle valor estético a la casa o a la propiedad;
- frenar la proliferación de microorganismos patógenos;
- disuadir a perros y gatos callejeros así como a animales indeseables (comadrejas, mapaches, hurones, topos, etc.) que puedan volcar el contenedor de basura.
Los cobertizos para contendores son, en la mayoría de los casos, de madera, PVC o resina. Los modelos de madera:
- son estéticos y funcionales, pero tienden a deslucirse con el tiempo;
- son adecuados para una residencia de época o un edificio de estilo provenzal;
- no son resistentes a las condiciones climáticas exteriores si el material no está tratado;
- requieren un mantenimiento regular (lijado, barnizado, pintura, etc.) para mejorar su vida útil.
Debido a las características del material, los cobertizos de PVC:
- son aptos para su uso en el exterior;
- son más ligeros, manejables y prácticos;
- no absorben los malos olores de la basura debido a su estanqueidad;
- carece del carácter refinado de la madera.
El cobertizo para contenedores de basura se define por:
- su capacidad, dependiendo principalmente del tamaño de los contenedores utilizados (los modelos de 120 a 240 l son los más comunes en las viviendas particulares);
- sus dimensiones, teniendo que verificarse la altura y anchura del recipiente que se quiera proteger para evitar sorpresas desagradables;
- la presencia o ausencia de piso, un elemento esencial para garantizar la estanqueidad del cobertizo y evitar que las aguas de escorrentía lleguen a los residuos y contaminen todo lo que haya en las inmediaciones;
- el número de compartimentos, que indica la cantidad de contenedores que puede cubrir el cobertizo. Lo mejor es elegir un modelo con un mínimo de dos compartimentos para poder separar los residuos domésticos.
A la hora de elegir un modelo de tapa de cobertizo, es esencial tener en cuenta el tamaño del contenedor y las condiciones climáticas que prevalezcan en la región (sol, lluvia, viento, etc.). También hay que tener en cuenta la presencia de animales nocivos que pueden tirar el contenedor.