El cofre de obra es un equipamiento indispensable para almacenar las herramientas. Este mobiliario de almacenamiento permite organizarse mejor y encontrar fácilmente las herramientas y materiales necesarios para la realización de los trabajos en la obra.
Para ser eficaz, el cofre debe ser capaz de acoger las herramientas que se utilizan frecuentemente en la obra. La dimensión de un cofre de obra depende de lo que se va a guardar en él. De hecho, los materiales a llevar a la obra pueden variar para la colocación de azulejos, la instalación de una estructura de madera o la realización de una armadura de hormigón armado.
El cofre de obra debe ser capaz de resistir a los golpes y a todas las restricciones a las que puede estar sometido durante los trabajos. Así, puede estar fabricado:
- en PVC para ser ligero de transportar y al mismo tiempo ofrecer una buena flexibilidad de almacenamiento;
- en aluminio o acero, el baúl de obra dispone de varios espacios de almacenamiento desplegables en escaleras;
- en madera reforzada con esquinas de aluminio para mejorar su resistencia a los golpes.
Además, para responder a las necesidades de los artesanos o profesionales en cuanto a volumen, el cofre de obra se presenta en diferentes dimensiones:
- la caja de herramientas es la más pequeña con un volumen que va de 30 a 50 litros, lo que le confiere una portabilidad ideal cuando es necesario mover todas las herramientas de un lugar a otro en la obra;
- el cofre de obra propiamente dicho dispone de un volumen más importante que varía de 50 hasta 200 litros. Es preferible en obras de media y gran envergadura para disponer de todas las herramientas indispensables al alcance de la mano. Puede ser cerrado con un candado para garantizar la seguridad del material.
En resumen, ya sea para un aficionado al bricolaje o un profesional, es importante ordenar sus herramientas. Para preservarlas mejor y mantenerlas al alcance de la mano, el cofre de obra resulta indispensable.