Las arandelas tienen una gran utilidad en mecánica y bricolaje. Están diseñadas para soportar la presión ejercida por un tornillo. Debido al gran número de tornillos, en consecuencia hay un gran número de arandelas cuya utilización depende del objetivo buscado. Hay, por ejemplo, arandelas planas que mejoran el rendimiento de un tornillo al aumentar la superficie de contacto. También se pueden encontrar arandelas Grower que están diseñadas para evitar el aflojamiento.
Los tornillos tienden a aflojarse automáticamente debido a las vibraciones. Estas vibraciones son aún más intensas en las piezas en movimiento o en las piezas fijadas a un conjunto vibrante (un motor, por ejemplo). Para garantizar la fijación de estos conjuntos, es conveniente utilizar un sistema que impida el aflojamiento. Cuando se trata de piezas que no están destinadas a ser selladas, el uso de arandelas específicas es necesario: las arandelas Grower. Estas arandelas están diseñadas para impedir cualquier aflojamiento del tornillo después del montaje. Para ello, adoptan una forma bastante particular: tienen la forma de un resorte de una vuelta o de una simple arandela seccionada. Esta forma, que puede desanimar al principio, bloquea el aflojamiento pero permite el apriete. Su eficacia puede ser optimizada incrustando los bordes de la arandela en la tuerca o la cabeza del tornillo. En el mercado, estas arandelas particularmente eficaces se venden por unidad o en lotes. Dado que son piezas metálicas de uso estrictamente mecánico, todas tienen acabado metálico (inoxidable o galvanizado).