El anemómetro es un aparato que permite medir la velocidad y la presión del viento. Tanto si es de veleta, de bolsillo, de aspas o térmico, este material es útil tanto para los meteorólogos como para los golfistas o los aficionados a deportes extremos como el kitesurf o el ala delta.
Diferentes personas utilizan el anemómetro para medir el viento:
- los meteorólogos;
- los profesionales del transporte aéreo y marítimo;
- los profesionales de la construcción;
- los agricultores, en particular los viticultores y los horticultores;
- los aficionados al kitesurf, al windsurf o al catamarán;
- los esquiadores, los apasionados del ala delta o del vuelo de cometas;
- los golfistas, los alpinistas o los excursionistas.
Los aparatos de veleta se distinguen por:
- su uso fijo;
- su precisión gracias al análisis de varios datos ;
- su ubicación en altura (en el techo, en la estructura de un barco, etc.);
- su alcance que varía de 100 m a 300 m;
- su funcionamiento utilizando una estación meteorológica o una aplicación (para los aparatos conectados) para recopilar los datos.
Los anemómetros de bolsillo con aspas se caracterizan por:
- su pequeño tamaño que permite transportarlos fácilmente;
- sus hélices que giran para medir la velocidad del viento;
- sus funcionalidades adicionales que permiten medir la temperatura, la humedad, la capacidad volumétrica;
- su memoria interna que permite registrar los datos.
Los aparatos térmicos constituyen una alternativa:
- tienen un hilo muy fino o un elemento calefactor que es enfriado por el viento, permitiendo así medir su velocidad;
- los modelos de hilo caliente son frecuentemente utilizados para medir las turbulencias ;
- los aparatos que permiten medir la velocidad y la temperatura son preferidos en túneles de viento.
Así pues, la elección de un anemómetro depende ante todo de su uso futuro y de las funcionalidades que requiera el usuario.