El revestimiento, en materia de edificios, es una cubierta aplicada a una pared exterior. Se trata en realidad de cubrir una pared exterior con elementos de madera, plásticos o metálicos, según el efecto buscado, con el fin de protegerla y, sobre todo, aislarla. Para la fijación del revestimiento, es necesario instalar previamente una estructura destinada a soportarlo. Los elementos de ensamblaje de revestimiento que componen esta estructura están disponibles en el mercado.
El revestimiento proporciona una ventaja clara y neta en cuanto a estética. No obstante, la principal función del revestimiento, antes de hacer bonito, es permitir un aislamiento óptimo. De hecho, permite un aislamiento térmico, hoy sinónimo de ahorros de energía difícilmente cuestionables o despreciables. Cada vez más arquitectos recurren a esta técnica en las nuevas construcciones e incluso para las renovaciones. Por lo tanto, hay una enorme demanda en la instalación de revestimientos. Además de la elección del revestimiento a colocar, que puede variar desde la madera hasta el metal, pasando por el PVC e incluso la cerámica, hay que considerar el hecho de que el revestimiento necesita una estructura sólida para poder sostenerse. Así, se encuentran elementos de ensamblaje de revestimientos en el mercado. Verdaderas piezas listas para montar, basta con ensamblarlas y fijarles el revestimiento. Estos elementos de ensamblaje están disponibles en forma de perfil. Así, se distinguen los perfiles de inicio y los perfiles de ángulo, que se distinguen en perfil de ángulo interior o exterior. El material más utilizado para la fabricación de estos perfiles es el aluminio, pero también se pueden encontrar elementos en madera compuesta. En la misma familia de productos, se encuentran elementos de fijación de revestimientos y cubiertas y paneles y tablones de revestimiento.